Comunicación crítica para tiempos críticos

Etiqueta: Incómodas (página 1 de 1)

Criarse como madre

Por Karitto B.

“Ser madre no debería significar criar en solitario, quedarse encerrada en casa o renunciar a otros ámbitos de nuestra vida, y ser feminista no tendría que conllevar un menosprecio o una indiferencia respecto al hecho de ser mamá. ¿Por qué tenemos que elegir entre una “maternidad patriarcal”, sacrificada, o una “maternidad neoliberal”, subordinada al mercado?”.

Esther Vivas, Mamá desobediente.

La experiencia colectiva de las mujeres se ha desenvuelto en la directriz de la maternidad como rol y estereotipo. Desde niñas, recibimos bebés como regalos; en la adolescencia se nos refuerza esa idea de lograr, algún día, en la adultez, constituir una familia (por supuesto, la idea de familia conservadora heteronormativa) y lograr la felicidad desde esa imagen icónica de ser la mujer entregada, ejemplar y buena madre.

Leer más

Esa espina que es la maternidad

Por Liliana Múnera Benthan
Ilustración de María Rosero

Antes de ser mamá, cuando contemplaba el tener hijos, pensaba en plural. Para mí era absurdo tener un hijo único, condenado a la soledad de sus juegos; que al tiempo de estar libre de peleas con sus hermanos se perdiera de experimentar la compañía fraterna. Entonces pensaba mínimo en dos hijos y que, si no los tenía, pues los adoptaba. Creía además que siempre iba a estar con ellos, que no los dejaría solos un minuto; jamás los gritaría y, en lugar de regaños, estaría siempre la explicación racional. Todo esto sería posible porque esperaría para tenerlos hasta ese momento de mi vida en que fuera un poco más estable económicamente y que hubiera trabajado lo suficiente mis demonios personales para ser una mamá digna de criar vidas en este caos social.

Eso era antes de quedar embarazada, antes de tener a mi hijo.

Leer más

Cómplice = Asesino

Por Eve (Guaneñas Feministas)

El feminicidio es el resultado de un conjunto sucesivo de actos violentos, conforme a lo que dice Patsilí Toledo en su libro Feminicidio, resultado de una investigación en México. El Estado y el victimario son los mayores protagonistas en los feminicidios; el victimario perpetua el crimen, lo realiza porque sabe que puede hacerlo, pero a su vez el feminicidio es una muestra de que el Estado no solo no ha cumplido su trabajo de garante de los derechos humanos de las mujeres sino que, por el contrario, nos ha vulnerado en la prevención, investigación y en la sanción de cualquier delito contra las nosotras.

Leer más

Las brujas, las que reencantan el mundo

Por Gloria Ximena Garzón Guerrero

«Aquí estamos sin armas y con los brazos abiertos,
solo con nuestra magia».
Gloria Anzaldúa.

Curanderas, parteras, yerbateras, mujeres de conocimiento, brujas. Mujeres de los tiempos antiguos y de estos tiempos quienes, a viva voz o desde el silencio impuesto, se han encargado de mantener encendido el fuego con el que se encanta y reencanta al mundo. Mujeres perseguidas y quemadas en las piras. Mujeres que hicieron frente a los embates coloniales y quienes desde las huacas andinas continuaron practicando su religión antigua. Mujeres que en las largas travesías desde África al “nuevo mundo” traían consigo los secretos para curar y resistir. Mujeres todas que legaron a sus linajes los conocimientos de las plantas, de los minerales, de la relación con la Pacha, con el cosmos.

Leer más

Dar el salto, escribir

Por Sara Ríos Pérez

El asunto es escribir y publicar, por el medio que sea.
Ya sea en papel impreso, virtual, con editoriales o sin ellas.
Eso es lo que permite que sepamos
dónde estamos esas mujeres que escribimos.
Suzanne Bioret

Quiero comenzar con una pregunta que seguramente ya se han hecho. Una pregunta que no busca tener respuesta pero que invita a detenernos para mirar la ausencia. Si les pregunto a las lectoras y lectores de este artículo cuáles son sus autores favoritos, ¿cuántas escritoras entrarían en los primeros lugares de su lista?

Leer más

El cuidado como oportunidad emancipadora y libertaria

Por Paula Mogollón García

En este artículo pretendo hacer una interpelación al enfoque analítico sobre el trabajo de cuidado, el cual se viene instalando desde instituciones nacionales y organizaciones no gubernamentales cuando hacen referencia a la “economía del cuidado” como “una contribución del trabajo doméstico no remunerado de veinte puntos porcentuales (20%) en el PIB nacional”. Específicamente, esta mirada promueve la redistribución y reducción de este trabajo –a manos del Estado– porque constituye una recarga sobre las mujeres y/o los cuerpos feminizados, de modo que profundiza la dependencia económica y se fomenta la feminización de la pobreza. Si bien el análisis parte de una caracterización del problema que sitúa a la división (hetero)sexual del trabajo como el bastión del ordenamiento social, se centra en el acceso al dinero por parte de las mujeres y no sobre el lugar relacional que tiene el cuidado para el sostenimiento de la vida.

Leer más

Las violencias contra las mujeres

Por Ximena Idrobo Obando

Incomodarse puede ser el primer paso para reconocer las violencias contra las mujeres, pues estas son naturalizadas en nuestra cultura; por ejemplo, socialmente no se considera como violación el acceso carnal violento de un hombre hacia su esposa, ya que, según el mandato patriarcal, las mujeres deben cumplir con los “deberes conyugales” y obedecer a la autoridad de los hombres. Enmascaramos las violencias como actos de demostración de amor; se romantizan los celos y el control, naturalizándose estos hechos dañinos, evitando el reconocimiento del peligro que representan para la vida de las mujeres, y justificando el ejercicio violento, incluso en los casos de feminicidios.

Leer más

Placer y reproducción sin prejuicios

Por Ángela Martínez

A temprana edad, las mujeres aprendemos que hay ciertas cosas que nos están “prohibidas”, porque, en definitiva, hay cosas que “no son propias de las buenas mujeres”. Entre otras cosas, aprendimos que disfrutar del placer sexual era una cosa de hombres y que las mujeres que osaran tener una vida sexual libre no eran dignas de respeto y que podían, en consecuencia, ser tildadas de vagabundas, de zorras, de putas. Aprendimos también a no conocer el cuerpo, a sentirnos avergonzadas por nuestro ciclo menstrual, a no tocarnos porque es inmoral, a no mostrarnos porque provocamos, pero también a no taparnos, porque entonces seremos mojigatas.

Leer más