Comunicación crítica para tiempos críticos

Categoría: Cultura (página 1 de 6)

Necroeditoriales

Por H. Camilo Muñoz Chaves
(Citoyen Investigación y Creación)

“Escribir también es no hablar, es callarse, es aullar sin ruido”, ha dicho nuestra muy admirada Marguerite Duras. Hoy por hoy, sin embargo, también es la consigna que detesta el mercado editorial de nuestros días. La detesta porque lo que interesa es la producción de contenidos a toda costa, y producir contenidos tiene que ver, en este caso, con hacer de la literatura más bien un tema del que hablar sin revisitar sus problemas, sin darle la importancia que merece, aunque es fútil decirlo, utilizando el argot futbolero, fichando a un autor o autora por su nombre más que por lo que propone: una vacilación a la imposición de lo real (tomo prestada esta idea de Badiou), para asegurarse las reglas de juego que no son más que las de venta de un producto cultural como el libro.

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La experiencia del riesgo

Por Jonathan Alexander España Eraso

El escritor argentino César Aira en un ensayo breve titulado «La nueva escritura» propone que, desde finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, la literatura, pensada a través del arte de la novela, absorbía la vida. Balzac («el Napoleón de las letras francesas», según Stefan Zweig) y su legado, condensado en el realismo decimonónico, abismaron a la vez que congelaron la dinámica evolutiva de la ficción para que miles de novelistas siguieran «escribiendo la novela balzaciana durante el siglo XX» y la convirtieran en «el torrente inacabable de novelas pasatistas, de entretenimiento o ideológicas, la commercial fiction».

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Mi trasegar feminista llegados los 40

Por Viviana Enríquez Mora

«El feminismo consiste en que las mujeres elijan el destino que quieren para sí mismas».
Alexandria Ocasio-Cortez

Este mes de marzo llego a mis 40s. En mi vida como feminista, las luchas por ser quien soy y las búsquedas por encontrar un lugar en el mundo se hacen más visibles ahora y las veo tranquila desde un horizonte personal que me llena orgullo y me muestra más claro mi camino como mujer. Encontrar trabajos, espacios y personas donde el discurso sea coherente con el hacer se vuelve más importante pues entiendes por qué te revelaste con las personas que un día admiraste tanto; incluso una entiende la importancia mayor de alejarse de ellas y buscar, en cambio, rodearse de personas y mujeres que no solo se dicen feministas sino que además lo practican y lo cuestionan con sinceridad y honestidad en sus vidas. Esto, a los cuarenta, se volvió primordial en mi vida, para conservar y cultivar amistades, lograr una relación de pareja y mantener buenas relaciones con lxs amigxs, jefes, colegas e incluso la misma familia.

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Educar para crear

Por Edwin Manuel García

Supuestamente nos descubrieron hace más de 500 años. Ese “descubrimiento” negó nuestro ser, casi lo eliminó, imponiéndosenos formas ajenas que no se avienen a nuestra verdadera composición y espíritu, hasta avergonzarnos de nosotros mismos. Emprendimos una guerra de liberación, hace 200 años; reivindicando nuestro mestizaje universal, el Padre Libertador procuró recuperar nuestra dignidad, es decir, nuestro ser. Su proyecto fue incomprendido (por no decir traicionado), y se volvió a imponer la negación de nuestro ser y las formas ajenas.

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Barbara M. Roberts

Por Wladimir Uscátegui

El estreno de la versión live-action de Barbie estuvo antecedida de una campaña de expectativa que debe contarse entre las más efectivas de cuantas se tenga memoria: que hasta la oficina de prensa de la Presidencia de la República de Colombia haya cedido a la tentación de unirse al trending topic del momento es apenas una muestra del enorme impacto de la campaña orquestada por los ejecutivos de Mattel; no me hubiese extrañado en absoluto si el día del estreno la Estación Espacial Internacional hubiera mostrado una imagen del planeta Tierra teñido de rosa… (UwU)

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Oppenheimer: La ilusión de inmunidad

Por David Paredes

Se podría decir que la película más reciente de Christopher Nolan nos presenta una versión moderna de la leyenda alemana de Fausto. A diferencia de él, sin embargo, Oppenheimer no parece movido por un apetito desmesurado al cual quisiera dar satisfacción (¿qué es, entonces, aquello que lo impulsa?), pero sí se embarca en el proyecto precedido por la celebración de un pacto con fuerzas oscuras, las mismas que le ofrecen poder y otras garantías para que vaya más allá de sus propias limitaciones.

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Comunicación y hegemonía discursiva

Por Wladimir Uscátegui

Hasta hace no mucho, prácticamente toda la información de la que disponíamos los ciudadanos y ciudadanas comunes y corrientes estaba monopolizada por la gran prensa liberal. Investidos de un aura de autoridad e infalibilidad, los y las periodistas de entonces, oficiaban, pontificaban y difundían desde sus púlpitos seglares las buenas nuevas del Evangelio neoliberal. Eran los guardianes de la Verdad. Ni la propia Biblia parecía tan incontrovertible como lo eran el noticiero, el periódico o la radio. Tras la caída del Muro y la muerte “certificada” del “socialismo real”, la prensa hizo suya la profecía de Fukuyama y decretó el fin de la historia y, de paso, el triunfo absoluto de la democracia liberal. El “corto siglo XX”, como lo llamó Hobsbawm, terminaría en 1991.

El XXI empezaría el 1 de enero de 1994, en Chiapas.

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Ahora sí, el otoño

Por David Paredes

Suelo encontrar cosas que me interesan en los programas de telerrealidad. Entretenimiento vulgar, sí, pero también dilemas éticos, escenificación de rasgos grotescos de la sociedad, metáforas, problemas narrativos resueltos en la posproducción, etcétera. Hace años vi algunos capítulos de un programa aparentemente insípido que no cabía en el molde típico: no tenía el foco puesto en la representación de conflictos socioeconómicos, en la exhibición de talentos especiales o en la ilustración de los extremos a los que llegan las personas en condiciones de aislamiento. Sólo se trataba de seis personas jóvenes que pasaban una temporada en una casa ubicada en Tokio.

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Cancelar la cultura, rescatar la sociedad

Por Wladimir Uscátegui

1. El gran dictador

En octubre de 1940 se estrenaba en Nueva York la película El gran dictador, en la que su autor, el actor y director británico Charles Chaplin, hacía una parodia poco sutil del régimen nazi. El famoso bigote de Chaplin se solapaba con el no menos famoso (y no menos ridículo) bigote de Hitler en un juego de simulacros que, al parecer, no desagradó demasiado al dictador alemán. Se dice, incluso, que el Führer organizó al menos dos proyecciones privadas de la película, una obra realizada por un absoluto contemporáneo suyo (habían nacido el mismo año con apenas cuatro días de diferencia).

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8M: será feminista y obrera o no será

Por Paula Mogollón-García*

Es un nuevo año calendario y el ocho de marzo (8M) es una de las primeras fechas que llaman a la movilización social. Las iniciativas feministas ocupan las calles cada año en conmemoración de las históricas luchas de las mujeres por el acceso a derechos, particularmente, los relacionados con los laborales. No obstante, esa historicidad no radica en tiempos de un pasado lejano; por el contrario, se encuentran en permanente actualización e incorporación de contextos territoriales.

Entre los principales relatos que se traen a la memoria para el 8M, está el hecho presentado en 1909, cuando se calcinó a 129 mujeres dentro de la fábrica “Cotton Textile Factory” en New York, la cual fue incendiada a manos de sus dueños. Esto, debido a que las mujeres reclamaron por incrementos salariales, reducción de las jornadas de trabajo y la finalización del trabajo infantil. Un hecho que eriza la piel e indigna los corazones.

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