
Por Edwin Manuel García
Supuestamente nos descubrieron hace más de 500 años. Ese “descubrimiento” negó nuestro ser, casi lo eliminó, imponiéndosenos formas ajenas que no se avienen a nuestra verdadera composición y espíritu, hasta avergonzarnos de nosotros mismos. Emprendimos una guerra de liberación, hace 200 años; reivindicando nuestro mestizaje universal, el Padre Libertador procuró recuperar nuestra dignidad, es decir, nuestro ser. Su proyecto fue incomprendido (por no decir traicionado), y se volvió a imponer la negación de nuestro ser y las formas ajenas.
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