
Por David Paredes
Volvemos la mirada hacia los discursos cuando los conflictos se agudizan. Nos preguntamos quién dijo qué o cuál ley rige para poner freno a lo que resulta excesivo. Esa es una de las funciones principales de la administración de justicia: volver sobre la ley escrita y determinar su aplicabilidad. Esto, con todos los problemas que pueda tener, funciona para un país, pero no es tan simple cuando se trata de asuntos internacionales. En ocasión de un conflicto entre países, volvemos la mirada hacia discursos (acuerdos, normas, convenios) que resultan demasiado leves como para poner límite a desafueros o injusticias. Quizás por esto, a falta de marcos legales aplicables, recurrimos a otros discursos. Revisamos con lupa el significado de las palabras. Aludimos al sentido común. En definitiva, buscamos un marco discursivo que restablezca el valor de lo instituido.
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