Por Edwin García Maldonado

Ninguno de quienes nos alertaron sobre el imperialismo sospechó los niveles de brutalidad a que ha llegado el fascismo yanqui-sionista, con la complicidad europea. Coincido en que estamos ante el mayor retroceso histórico de la humanidad. Penden de un hilo los pactos civilizatorios de la posguerra, los derechos humanos y la democracia liberal de la que tanto se ufanaba Occidente. Ahora el neocolonialismo se justifica abiertamente. Se sepultan los acuerdos básicos de las sociedades supuestamente modernas. El genocidio se aplaude a plena luz del día. Leopoldo y Hitler vienen a ser “prohombres” de un imperialismo voraz, mientras Mandela y Arendt son proscritos por terrorismo ideológico. Y todo esto se transmite en tiempo real ante espectadores pasivos de todo el mundo.

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